Doctor, ¿cuál es la evaluación que usted hace de la Ley
Universitaria vigente?
Defendemos esta Ley bajo el precepto de corregir todo lo malo
y que no afecte a las buenas universidades. Ese es nuestro pedido, que
compatibilice con la realidad y que no haya tanto control innecesario porque se
vuelve limitativo para las propias universidades.
-¿Ya existe un pedido por parte de la Asup al nuevo Ejecutivo
y Parlamento?
Haremos todas las gestiones para pedir audiencias a la
Presidencia de la República y a la Presidencia del Congreso. Estamos esperando
que se alcance la plenitud organizacional, se formen las comisiones y cuando se
esté plenamente organizado todo haremos las gestiones necesarias. Tocaremos las
puertas. Hoy a través de ustedes solicitamos públicamente la revisión de la Ley
Universitaria.
-¿Existe una propuesta concreta de modificación de esta Ley?
Efectivamente, tenemos una propuesta para modificar algunos
artículos de la Ley vigente, porque no está adecuada a impulsar el desarrollo
de las universidades. Podemos advertir que esta Ley viene legislando a las
universidades sin conocerlas. Es decir, está hecha bajo una concepción ideal
que es muy distinta a la realidad.
-¿Esta Ley no buscaba mejorar una mejor administración y
calidad educativa de las universidades?
Hay artículos que no compatibilizan con la intención de
promover la calidad y el desarrollo. Lo que digo es que si bien ha habido
silencio por parte de muchas universidades, no quiere decir que haya
conformidad por parte de nosotros.
Hay disconformidad y hemos venido analizando este marco
normativo y concluimos que tiene que ser revisada y modificada la Ley, porque
entra en planos que afectan la institucionalidad misma de la universidad.
Limita la libertad de contratar, de contribuir a la solución de problemas,
porque cada universidad tiene su singularidad y ninguna es igual a otra y esto
pasa en todo el mundo.
Por ejemplo, si tomamos como ejemplo el escenario académico
en los Estados Unidos, se tiene que Harvard es distinta a Yale, porque cada
universidad tiene su estilo propio, su individualidad frente al conjunto. Eso
se tiene que respetar y ese es el resultado de la libertad que se nos debe dar
y eso lo utilizamos para dar buenas cuentas.
-¿Cómo los ha afectado directamente la Sunedu y la aplicación
de esta Ley Universitaria?
No es solo una prédica verbal. Estos reglamentos en muchos
casos están excediendo los propios límites de la Ley y se deben cumplir en
plazos muy cortos, y se está convirtiendo en emplazamientos perentorios que
implican una inversión que no estaba prevista.
-¿Algunas universidades no estaban en capacidad de hacerlo?
No solo eso, sino que estas inversiones están fuera de toda
previsión presupuestal; entonces, los presupuestos se quiebran, porque el
dinero que estaba destinado para un objetivo tenemos que trasladarlo para lo
urgente.
-¿Y los pedidos de la Sunedu han sido realmente urgentes?
La situación de las universidades en el Perú es heterogénea.
No todas las universidades están en un alto nivel ni en un bajo nivel. La
realidad es otra y es como en todo el mundo. Hay universidades que sobresalen
mucho, otras medianas, otras en un promedio que el Estado aprueba para
mantenerlas vivas. Por ejemplo, una disposición establece que las universidades
deben tener el 25 % de profesores a tiempo completo. Esa disposición tendrá que
ser modificado en una revisión de la Ley, porque cada universidad resuelve su
problema con la distribución de las cargas que se llaman lectivas y no lectivas
para atender todo su funcionamiento. Es decir, para las universidades privadas
es una gran carga contar con el 25 % de profesores de tiempo completo, porque
en algún momento no va a haber tareas para darles a ellos porque es un exceso.
MODIFICACIONES EN INFRAESTRUCTURA
Ahora la Ley permite que la infraestructura
de las universidades esté siendo supervisada y “administrada” por Defensa
Civil. Ellos tienen una comisión evaluadora y siempre estamos sujetos a sus
criterios y nos han emplazado para que hagamos obras que no son necesarias.
Hemos tenido que cambiar una bomba de agua, con sus respectivas tuberías que
estaban empotradas y contaban con un buen funcionamiento, tapar ventanas y
desechar lunas especiales de un edificio de catorce pisos. Eso en realidad no
es urgente, pero estamos para cumplir de inmediato, afirma el también rector de
la Universidad Ricardo Palma.



